El Baccarat es uno de los juegos de casino más antiguo y popular. Históricamente se ha distinguido por su exclusividad y por su “glamour” por el hecho de que en muchos casinos reales, las mesas se encuentran distanciadas del resto de los juegos, ubicadas detrás de cortinas y con apostadores fuertes jugando en ellas.
Erróneamente al Baccarat se lo asocia con “la inteligencia y el prestigio”, tal vez por la representación que se les da en los casinos, o por su falsa presunción de ser un “juego complicado”.
Hoy en día con el prestigio alcanzado por los casinos virtuales, cualquier persona puede aprender y jugar Baccarat por que en realidad es uno de los tantos simples y sencillos juegos de casino online.
El objetivo del Baccarat es que los Jugadores adivinen correctamente cuál de las tres apuestas posibles ganará en la siguiente jugada:
la Banca, el Jugador o Empate. Dos cartas son repartidas en la mano de la Banca y dos cartas en la del Jugador. Algunas veces una tercera carta es repartida en alguna mano o en ambas. Cualquiera sea la mano más cercana a nueve, es las ganadora. Una mano de dos cartas que suman nueve y una mano de dos cartas que suman ocho son consideradas naturales y no implican ninguna victoria.